ACERCA DEL SUBVALORADO PAPEL DE AMA DE CASA

ACERCA DEL SUBVALORADO PAPEL DE AMA DE CASA[1]

ALBERTO J. MERLANO A.

MAYO 10 – 2020



Pienso que una de las grandes ventajas que ha tenido para mí esta cuarentena forzosa, ha sido valorar el a veces tan menospreciado papel de esposa-madre y ama de casa.

Ante la posibilidad de la contaminación y de la muerte por escasez de ventiladores, pensé que si enfermos el PADRE y la MADRE hubiese que escoger con un criterio de mera conveniencia para el núcleo familiar, a quién facilitarle un único ventilador disponible, salvo casos de enfermedad física o psíquica, creo que no habría duda alguna de que la prioridad la tendría la MADRE.

El eje del hogar es en la gran mayoría de los casos, las MADRES. Los hombres morimos y la familia, contra viento y marea, sobrevive si la MADRE vive. Con el padre sobreviviente las posibilidades generalmente disminuyen. Hay muchísimas MADRES SOLTERAS dedicadas a la crianza de los hijos; pocos PADRES SOLTEROS, pues generalmente nos volvemos a casar, argumentando muy frecuentemente, que necesitamos alguien que se ocupe de la casa y de los niños, papel que tendemos a subestimar mientras tenemos quien se ocupe de ello.

La vida profesional ha desplazado el papel de la mujer como esposa-madre y ama de casa. Hoy me atrevo a cuestionar la decisión de subordinar esta misión de vida al de convertirse en exitosas profesionales.

Es asunto de vocación, de acuerdo. Hay mujeres que no nacieron para desempeñar ese rol y hombres que encantados lo asumirían, de hecho los casos en que esto sucede son cada vez más frecuentes, pero hay que volver a valorizar socialmente el papel de la mujer como esposa-madre y ama de casa, sin que esto implique necesariamente dejar de estudiar una carrera profesional o no trabajar fuera del hogar; es cuestión de prioridades, en particular cuando los hijos están pequeños y necesitan más de la presencia insustituible de la madre, y ello exige reposicionar como vocación respetable la de AMA DE CASA.

Conscientemente hoy honro esta opción, pues juré que JAMÁS me casaría con una AMA DE CASA y hoy estoy muy felizmente casado con una que aunque es profesional en Bacteriología con énfasis en Medicina Nuclear y especialista en Administración, es fundamentalmente esposa-madre y ama de casa. Sin ella este hogar carecería de ALMA, madre de todos, amada y respetada por todos, me hace replantear mis decisiones de juventud.

Posiblemente la cuarentena me permitió percibir con mucha más claridad lo que una parte de mí sabía sin que yo me hubiera percatado de ello.


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